Cierre del CONCASIDAAvance científico contrasta con estigma social por VIH y Sida
Para los organizadores, el problema de estigma y discriminación -tanto hacia personas con VIH como sus allegados- persiste y se expresa de distintas maneras: no accesibilidad generalizada al tratamiento antirretroviral, limitaciones para la inserción laboral en función de género, orientación sexual y diagnóstico y problemas de accesibilidad a la seguridad social, entre otras. "Centroamérica está lejos de superar el tema. La falta de oportunidades y el estigma siguen siendo los retos más graves que tiene por delante la región. Debemos avanzar en atención integral de forma que las poblaciones vulnerables sean apalancadas por la política social universal y la política social selectiva", puntualizó Juan Manuel Cordero, viceministro de Desarrollo Social. Asimismo, el Comité Local destacó la necesidad de acortar la distancia entre los acuerdos alcanzados y la realidad de la región en materia de perspectiva de género y de resolver el desabastecimiento reiterativo de medicamentos. No se puede seguir respondiendo al VIH sin considerar a las personas jóvenes Una de las participaciones más aplaudidas fue la de la joven Jovana Magdalein Ríos, representante del Foro Mesoamericano Juventud y VIH: Hacete escuchar. Precisamente, el Concasida hizo énfasis en esta población, cuyo liderazgo destacaron los distintos representantes como un recurso fundamental en la respuesta ante el VIH y sida. Las personas menores de 25 años representan más del 50% del total de la población regional y el 40% de las nuevas infecciones con el virus. Actualmente, la edad promedio en que personas de la región contraen VIH es entre los 20 y los 30 años. "Exigimos que los estados reconozcan y garanticen el derecho de las y los jóvenes a la salud sexual y reproductiva con un enfoque de derechos humanos, entendiendo la sexualidad como un elemento fundamental en el desarrollo integral de los seres humanos", señaló Ríos. Las y los jóvenes también pidieron programas de educación integral de la sexualidad -bajo un enfoque laico y con la participación protagónica de ellas y ellos desde su formulación-, el reconocimiento de la diversidad sexual, la eliminación de las barreras que dificultan el acceso a métodos anticonceptivos, servicios de salud integrales y diferenciados, políticas públicas dirigidas a eliminar el estigma y, en general, una mayor participación como sujetos de derecho y principales responsables de la respuesta ante el VIH. En su cierre, Ríos hizo un llamado para que se optimicen los recursos para atención y prevención con transparencia y efectividad. En esa misma línea se manifestó César Núñez, director de la oficina regional de ONUSIDA para América Latina. "Centroamérica tiene los recursos para responder ante el VIH y el sida, pero no necesariamente están llegando a las poblaciones que más los necesitan", acotó el alto representante. Por su parte, Enrique Beteta, Secretario General de Salud de Nicaragua y presidente del Comité Organizador Regional del Concasida, protagonizó el episodio más llamativo de la tarde al presentar a Honduras como próxima sede del Concasida en el 2012. Minutos antes, Beteta había señalado aspectos por mejorar de cara a esa nueva cita, como el tema niñez huérfana y VIH y la participación y visibilidad de indígenas, afrodescendientes y otros grupos étnicos.
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