| Educación, empleo formal y salarios mínimos son claves para frenar desigualdad en Costa Rica |
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Educación, empleo formal y salarios mínimos son claves para frenar desigualdad en Costa Rica San José, 22 de julio de 2010 - Costa Rica requiere fortalecer el papel movilizador de la educación, la concepción de una política integral de salarios mínimos, así como el impulso de las pequeñas y medianas empresas como medidas necesarias para enfrentar la creciente desigualdad que se observa en el país. Así lo destacó el Informe de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2010, “Actuar sobre el futuro: romper la transmisión intergeneracional de la desigualdad”, presentado este jueves en San José de Costa Rica, por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Descargue la información aquí Presentación de Luiza Carvalho: "La desigualdad en Costa Rica"
El informe también recomendó el impulso de empleos formales y calificados como parte de las acciones propuestas para atender el problema, brindando además educación y calificación para que todas las personas tengan acceso a trabajos de calidad. Luiza Carvalho, Representante del PNUD destacó “la posición privilegiada de Costa Rica en el informe regional, en donde juntamente con Argentina, Uruguay y Chile, muestran la menor desigualdad en la región. Asociado también al hecho de que Costa Rica es el cuarto país de América Latina en inversión social per cápita, luego de Argentina, Uruguay y Brasil”. La investigación demuestra que la desigualdad se puede dar en muchas dimensiones: en las oportunidades, ingreso, educación, salud y otros indicadores de logro social, así como también en la participación e influencia política. Desigualdad e ingresos Pese a que Costa Rica muestra una reducida desigualdad en la distribución del ingreso en el contexto latinoamericano, en los últimos años se ha presentado en el país un deterioro en el coeficiente de Gini. De acuerdo con este indicador de la distribución del ingreso de los hogares (ordenados a partir de su ingreso per cápita), éste pasó de un promedio de 0,383 en la década de los noventa, a un promedio de 0,423 en la presente década. La representante del PNUD destacó que una característica relevante del proceso económico en marcha, es que ha mostrado elevadas y sostenidas tasas de crecimiento de la producción y del empleo formal, aunque con volatilidad. Entre 1990 y 2008 la tasa de crecimiento promedio del PIB total fue de 5%, una de las más altas entre los países latinoamericanos. Además, el empleo formal pasó de representar un 55% del empleo total en 1990, a un 61,7% en 2008, como resultado de este crecimiento. “Estos son muy buenos resultados para Costa Rica, sin embargo la persistencia de la pobreza y el incremento en la desigualdad se observa a pesar de las tasas sostenidas de crecimiento y de la alta inversión social que caracteriza a Costa Rica”, dijo Carvalho. La Representante Residente del PNUD explicó que las causas de este incremento en la desigualdad son múltiples, aunque se relacionan con algunas de las opciones tomadas por el país en los últimos 20 años. Además señaló que la desigualdad tiene que ver con el crecimiento en la brecha entre los ingresos del empleo calificado y no calificado. Por tal motivo es fundamental acelerar los logros en la educación para garantizar el acceso más amplio de las personas a empleos y salarios de calidad. “La brecha entre ingresos y consecuentemente el incremento en la desigualdad coincide con la mayor inserción de Costa Rica en el comercio mundial, la robusta expansión de los servicios (principalmente los más dinámicos como el turismo, y los servicios financieros), así como el impulso de políticas públicas relacionadas con la materia tributaria, como las exoneraciones de impuestos y -en su momento- los certificados de abono tributario. Entonces, los sectores más dinámicos de la economía, con elevados niveles de ganancias, son precisamente los que menos tributan”, destacó la Representante del PNUD. Disparidades regionales de la pobreza Aunque en el año 2009 la pobreza en Costa Rica alcanzó el 18,5%, con un aumento relativamente bajo en comparación al año anterior pese a la crisis económica mundial, el país experimenta elevadas diferencias entre las regiones. Mientras que en la Región Central la pobreza apenas sobrepasa el 15%, en la Región Brunca es el doble, con un 30,9%. Luego siguen las regiones Pacífico Central y Chorotega, con 26,2% y 24,1% de los hogares respectivamente. Posteriormente la región Huetar Atlántica con un 21,6%, y en una mejor situación la Huetar Norte con 17,2%, junto a la Central. Sin embargo debe tomarse en cuenta que la mayor parte de la población se encuentra en la Región Central, por lo tanto 2 de cada 3 hogares pobres del país se ubican en esta región. Desigualdad en educación “Hemos en ocasiones anteriores destacado que Costa Rica sigue aumentando su índice de desarrollo humano y ocupa una posición ventajosa en el contexto latinoamericano. También hemos informado que la brecha entre su índice de desarrollo humano y el promedio de América Latina se acorta cada vez más. Si bien hay una buena noticia en ese resultado que América Latina en su conjunto avanza hacia un mayor desarrollo humano esto también refleja que el ritmo de mejoría en el desarrollo social y económico de Costa Rica se ha reducido respecto a los demás países. La educación y particularmente los niveles de matrícula y finalización de la secundaria han sido el componente del índice más vulnerable”, dijo Carvalho. Según el estudio, la tasa neta de escolaridad primaria es de prácticamente el 100% y del total de niños y niñas que se matriculan en este nivel, un 92,2% logran culminarlo exitosamente. Por otra parte, en la secundaria, cuya tasa neta de matrícula ha mejorado entre 2003 (64%) y 2008 (72,2%), solamente un 49,3% de los jóvenes que ingresan a ella logran graduarse. El informe destacó que para revertir esta situación se debe ampliar el papel movilizador de la educación, lo cual implica incidir tanto a nivel de hogar (clima educativo del hogar), como en el aula y en las características de la educación, que motiven a los niños, niñas y adolescentes a continuar sus estudios. El estudio también resalta la relevancia de los programas de ayudas condicionadas como Avancemos en Costa Rica y en relación con estas iniciativas destacó que las transferencias monetarias no siempre son lo único que influye en el cambio de actitud ante la educación de los estudiantes y sus familias, sino que para romper este círculo vicioso de la pobreza y la desigualdad se requiere fortalecer la calidad de los servicios de salud y educación –incluyendo contenidos—para que estos incrementen la empleabilidad y productividad de los beneficiarios, la generación de oportunidades de empleo productivo para los “graduados” de los programas ; y una selección de beneficiarios acertada.
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